Paseando por los pasillos queda claro que el ecosistema local y europeo de almacenamiento de energía ha ganado muchísima tracción (solo en Catalunya el sector ya supera los 1.044M€ de facturación y reúne a 267 empresas). Hay muy buena ingeniería de battery packs, desarrollo de BMS e integración de sistemas.
Sin embargo, cuando miras la cadena de suministro con perspectiva industrial, el cuello de botella sigue exactamente en el mismo sitio: en la llamada «Capa Cero». Es decir, en la síntesis química de los materiales activos (CAM y AAM), que representan entre el 40% y el 50% del peso y del valor funcional de cualquier celda.
En Europa celebramos cada anuncio de una nueva gigafactoría de celdas como un paso hacia la autonomía estratégica. Pero basta analizar los movimientos reales del mercado para ver que, en las químicas commodity de gran volumen (como el LFP estándar o el grafito para automoción masiva), la fabricación de materias primas está esquivando el territorio de la Unión Europea.
Un ejemplo muy claro lo hemos visto recientemente con la reestructuración de las alianzas entre el Grupo Volkswagen (PowerCo) y Gotion High-Tech:
La lectura industrial es directa: en la química commodity actual, competir desde dentro de la UE contra economías de escala masivas o marcos de costes energéticos y regulatorios externos es enormemente complejo. La primera ola de materiales estándar de gran volumen ya ha tomado esa ruta.
Ahora bien, asumir que toda la industria del almacenamiento energético se resolverá con celdas estándar de vehículo eléctrico de pasajeros es un error de base. El sector va a evolucionar rápidamente y requiere nuevas químicas (muchas de ellas de nicho y de altas prestaciones) para aplicaciones donde el LFP o el grafito convencional tocan su límite físico:
Además, a partir de 2027, el Pasaporte Digital de Baterías de la UE y los límites de huella de carbono (Alcance 3) cambiarán la ecuación de compras para estas aplicaciones industriales (>2 kWh). Ya no se evaluará solo el coste en €/kg o $/kWh inicial, sino los kgCO2/kg acumulados en el transporte y el coste total por ciclo (TCO) a lo largo de la vida del activo.
Precisamente porque el mercado va hacia esa especialización tecnológica, la posición de RIMSA —a través de nuestra joint venture Innovamat Srl, creada junto a nuestro socio italiano Quartz— no es competir en el terreno de las commodities masivas, sino apostar de forma decidida por la síntesis y producción europea de materiales activos avanzados:
1. Producción europea en estado sólido (Serie LiT – LTO): Combinando más de 50 años de experiencia conjunta entre RIMSA y Quartz en ingeniería de polvos y química de estado sólido (hornos de atmósfera inerte, spray drying y micronización avanzada), fabricamos en Europa grados de Titanato de Litio (Li4Ti5O12) de alta pureza (como LiT10 y LiTMicro). Es una química «zero-strain» (<0,2% de cambio volumétrico) que elimina el riesgo de dendritas, soporta más de 20.000 ciclos y utiliza titanio (abundante y no crítico).
2. Siguientes generaciones libres de materias primas críticas (FeS, TNO y LMR): No nos quedamos en el mercado actual. Junto a centros como CIDETEC hemos escalado a nivel piloto ánodos de conversión basados en Sulfuro de Hierro sintético (FeS) procesables en agua (sin solventes NMP). Y dentro del consorcio estratégico CHAINERGY (respaldado por el CDTI), lideramos en nuestras instalaciones de Barcelona el desarrollo por vía seca de nuevos ánodos basados en titanio-niobio (TNO) y cátodos ricos en manganeso (LMR, sin cobalto ni níquel) con precursores nacionales.
La conclusión que nos llevamos tras el Battery Tech de Barcelona es clara: puede que la carrera del volumen commodity actual esté buscando atajos fuera de las fronteras comunitarias, pero la verdadera autonomía tecnológica de Europa se va a construir dominando las químicas avanzadas que vienen detrás. Y en RIMSA / Innovamat, nuestra apuesta es fabricarlas aquí.