Las fibras para hormigón de RIMSA son fibras de refuerzo metálicas, poliméricas y de vidrio que se añaden a la masa durante el amasado y se reparten por todo su volumen. El resultado es un hormigón reforzado con fibras más tenaz, más duradero y con mejor control de la fisuración, que en muchas aplicaciones permite reducir o sustituir el mallazo y la armadura convencional, con el consiguiente ahorro de costes y de plazo en obra. Nuestra gama de fibras para hormigón se adapta a las exigencias de cada proyecto: pavimentos industriales, soleras, hormigón proyectado, túneles y prefabricados.
Cada tipología resuelve una necesidad distinta. Elige según la solicitación, el ambiente y el acabado que exija tu proyecto.
La mayor capacidad estructural. La opción cuando se busca sustituir la armadura convencional en pavimentos, soleras, túneles y prefabricados.
r glued · r wave eco · r hook · r glued HT · r smart
Microfibras contra la fisuración plástica y macrofibras con resistencia residual, con menor peso y sin riesgo de corrosión.
r grip · r twist · r gun
Refuerzo no metálico de vidrio álcali-resistente para cuando el acabado superficial limpio es determinante.
r strand
Las fibras para hormigón son elementos discretos de acero, polímero o vidrio que se añaden a la masa durante el amasado y se distribuyen de forma tridimensional por todo el volumen. Su función es controlar la fisuración y aportar capacidad resistente residual una vez el hormigón ha fisurado, algo que el hormigón en masa no tiene. Según la tipología y la dosificación, permiten reducir o sustituir el armado tradicional, mejorar la tenacidad y aumentar la resistencia al impacto y a la fatiga.
Las fibras metálicas aportan la mayor capacidad estructural y son la opción cuando se busca sustituir armadura convencional. Las poliméricas trabajan en un rango de prestaciones más amplio: las microfibras controlan la fisuración plástica en las primeras horas y las macrofibras aportan resistencia residual con menor peso y sin riesgo de corrosión. Las de vidrio se emplean donde interesa un refuerzo no metálico y un acabado superficial limpio. La elección depende de la solicitación, el ambiente y el acabado exigido.
En muchas aplicaciones sí, y es uno de los motivos principales para usarlas: pavimentos industriales, soleras, hormigón proyectado y prefabricados pueden diseñarse con fibras como refuerzo único, eliminando el coste de colocación del mallazo y los problemas de posicionamiento en obra. En elementos estructurales con esfuerzos de flexión importantes, lo habitual es una solución mixta. La sustitución debe justificarse siempre mediante cálculo, tomando como referencia la resistencia residual del hormigón con fibras.
Las fibras se incorporan directamente en la amasadora o en la cuba del camión hormigonera, siempre en dosificación controlada y con un tiempo de mezclado suficiente para conseguir una distribución homogénea y evitar la formación de erizos. La dosificación se expresa en kg/m³ y varía según el tipo de fibra y la prestación buscada.